Hoy ha sido un mal día pero ya ha acabado y por suerte, esta semana va a ser corta.
Retomándolo donde lo dejé la otra vez, mi experiencia con los niños es lo que más me ha llenado y donde mayor trato humano he visto. Ese aspecto, junto con el echo de haber tenido la suerte algunos días de haber estado supervisada por un enfermero que me ha hecho sentirme más preparada y segura para cuidar a las personas, ya no por lo que me haya podido enseñar en sí de conocimientos propios de la profesión, sino más bien por su visión sobre mi desempeño, han contribuido a que se haya convertido en una experiencia inolvidable.
El hecho de haber visto un trato tan humamo y cercano en el anterior rotatorio hacen que ahora que me encuentro en una planta de post-operatorio inmediato de adulto, la encuentre fría e impersonal.
Así mismo, tampoco me gustan las relaciones que veo entre el diferente personal del hospital y ciertamente, en un futuro no me gustaría trabajar en uno, especialmente por las profesionales de genero femenino, ya que siempre he tenido dificultad para llevarme bien y confiar en ellas y mayor facilidad para relacionarme con ellos.
En fin, por hoy no me apetece escribir más... Espero organizarme mejor de ahora en adelante y no tardar meses en publicar otra entrada.
Sensibilidad y humanidad
miércoles, 8 de enero de 2014
miércoles, 30 de octubre de 2013
Nuevo comienzo
Mi primera entrada y me encuentro escribiéndola desde el móvil, así que más adelante tendré que corregirla.
Es curiosa mi necesidad de empezar este blog diciendo que esta es la primera entrada, cuando es obvio que lo es, pero es la mejor forma que se me ocurre para empezar.
Pensaba, creía, temía que sólo estando triste, melancólica, desamparada... podría inspirarme para escribir, pero sentimientos bellos y emotivos (positivos) también me han despertado la avidez de escribir. Además, escribir aquí me permite reflexionar sobre lo que siento y las situaciones que he vivido.
Uno de mis mayores problemas siempre ha sido mi inseguridad y mi escaso amor propio. Si a eso le añadimos mi falta de voluntad para hacer las cosas que debería hacer, la falta de iniciativa debido a mis inseguridades y mi caos organizativo, tenemos una combinación poco adecuada para tener que llevar a cabo actividades que requieren de iniciativa, seguridad en uno mismo, disciplina y organización. Y todo eso y mucho más es lo que se requiere para poder tratar con las personas y conseguir ayudarlas.
Este es el tercer año que he hecho prácticas en el hospital y nunca había sentido todas las emociones y sensaciones que he experimentado en este último rotatorio. Es difícil describirlo, pero lo intentaré a lo largo de las siguientes entradas.
Siento que en estos últimos años en mi vida se está produciendo un cambio muy drástico; estoy obligada a cambiar mi forma de ser: no puedo permitirme titubear, tengo que confiar en mi misma y debo tomar las decisiones correctas en un corto espacio de tiempo. Puede parecer una tarea sencilla, pero a mí me está resultando muy difícil conseguirlo. Es, junto a la fuerza de voluntad para continuar aquello que empiezo, lo que más me está costando adquirir. Pero poco a poco, y no sólo debido a las prácticas, estoy logrando obtener esa confianza en mi misma que necesito tanto para poder aportar unos buenos cuidados, como para mi vida personal.
En resumen, estos años me están transformando como persona. Tenía pensado relatar en esta primera entrada lo que me había marcado de este último rotatorio, describir la sensación de gratitud y de sentirme comprendida, las lágrimas de tristeza pero a la vez de una plena felicidad... Pero creo que quedaría una entrada demasiado larga, así que al final esto va a ser una especie de presentación de la temática del blog.
Por tanto, doy por concluida esta entrada.
Un saludo a todos.
Micomicona.
Este es el tercer año que he hecho prácticas en el hospital y nunca había sentido todas las emociones y sensaciones que he experimentado en este último rotatorio. Es difícil describirlo, pero lo intentaré a lo largo de las siguientes entradas.
Siento que en estos últimos años en mi vida se está produciendo un cambio muy drástico; estoy obligada a cambiar mi forma de ser: no puedo permitirme titubear, tengo que confiar en mi misma y debo tomar las decisiones correctas en un corto espacio de tiempo. Puede parecer una tarea sencilla, pero a mí me está resultando muy difícil conseguirlo. Es, junto a la fuerza de voluntad para continuar aquello que empiezo, lo que más me está costando adquirir. Pero poco a poco, y no sólo debido a las prácticas, estoy logrando obtener esa confianza en mi misma que necesito tanto para poder aportar unos buenos cuidados, como para mi vida personal.
En resumen, estos años me están transformando como persona. Tenía pensado relatar en esta primera entrada lo que me había marcado de este último rotatorio, describir la sensación de gratitud y de sentirme comprendida, las lágrimas de tristeza pero a la vez de una plena felicidad... Pero creo que quedaría una entrada demasiado larga, así que al final esto va a ser una especie de presentación de la temática del blog.
Por tanto, doy por concluida esta entrada.
Un saludo a todos.
Micomicona.
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